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Museo Arqueológico
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Horario Turísticos


El edificio. Casa de la Tercia

Fachada_del_MuseowebEl Museo está instalado en la llamada Casa de la Tercia ubicada en pleno casco histórico de la localidad. Se trata de un edificio construido entre los años 1792 y 1795 para almacén de grano y semillas y como bodega de aceite. Estaba destinado a reunir la parte de los diezmos eclesiásticos y demás rentas correspondientes a la Corona. En el año 1841 la supresión definitiva de las rentas pagadas a la Iglesia, tras la Desamortización de Mendizábal, hizo desaparecer el uso previsto para el edificio, que pasó a propiedad particular. A comienzos del siglo XX se adaptó y usó como posada y durante la guerra civil entre 1936-1939 se utilizó como cárcel.

Desde el año 1960 el Ayuntamiento fue arrendatario del inmueble hasta que en 1984 lo incorporó al patrimonio municipal, siendo objeto de una reforma importante. Está situado en la C/ Santo Domingo de Henares, 5 próximo al Ayuntamiento. El Museo fue inaugurado en 1999 y se instaló en la planta primera. Por Orden de fecha 7 de febrero de 2000, se acordó la creación e inscripción del Museo Histórico de Baena (Córdoba) en el Registro de Museos de Andalucía (BOJA núm. 35, de 23 de marzo de 2000).

Durante el año 2010 el edificio experimentó una importante rehabilitación como sede del Museo, siendo reinaugurado en febrero de 2011. Cuenta entre sus fondos con importantes colecciones de arqueología, la mayoría procedentes de las excavaciones realizadas en el yacimiento de Torreparedones, de las que destacan especialmente el conjunto votivo del santuario y las esculturas romanas del foro romano.

 

PLANTA BAJA

 

Planta_BajawebSala I.

I.1. Prehistoria. El Museo expone, en alusión a la paleontología, diversos fósiles vegetales de la Era Primaria o Paleozoica, de la Secundaria o Mesozoica (de la que son característicos los ammonites) y Terciaria o Cenozoica, con los bivalvos de cronología miocena como ejemplares más conocidos. Los restos materiales más antiguos del término de Baena se remontan al Paleolítico Inferior (700.000-100.000 años a.C.), son ejemplos de las primeras industrias de artefactos asociados a la cultura de los cantos trabajados. Del resto de periodos de la Prehistoria, el Museo cuenta con una interesante colección de útiles (la industria lítica está ampliamente representada), con abundantes cerámicas.

 

I.2. Íberos. La cultura íbera es el resultado de la transformación queExvotos_ibricosweb experimentaron las poblaciones indígenas del sur al recibir la influencia de pueblos mediterráneos (fenicios y griegos). Los íberos vivían en poblados fortificados (oppida) situados en zonas elevadas, de fácil defensa, y la base de su economía era la agricultura, la ganadería, la minería y la industria textil.

Baena cuenta con numerosos lugares de interés arqueológico donde la riqueza de la cultura ibérica ha quedado constatada. Los grandes yacimientos del estilo de Izcar, Cerro del Minguillar, Torreparedones, Cerro de los Molinillos y Torre Morana, constituyeron verdaderos núcleos urbanos amurallados. Un papel fundamental en el mundo ibérico lo constituyó el arte, representado en el museo por una colección de esculturas zoomorfas, entre ellas el león hallado en el Cerro de los Molinillos o la leona de Ipponuba (Cerro del Minguillar). Estas esculturas felinas solían utilizarse en la decoración de las tumbas pertenecientes a las élites aristocráticas de la época y su origen.

Los íberos fueron extraordinariamente religiosos. Sus dioses recibían culto en santuarios, templos y lugares sagrados, y en su honor se realizaban sacrificios de animales y ofrendas votivas. La colección de los exvotos de Torreparedones proceden de un santuario dedicado a la Dea Caelestis, a la que se le confiaba la curación de miembros del cuerpo y un parto con desenlace feliz; los devotos, como señal de agradecimiento, depositaban estas figuras antropomorfas en piedra.

 

museoesculturaSala II. Roma. Escultura

 

A partir de la llegada de Roma a la Península Ibérica (218 a.C.), lo romano iría impregnando poco a poco los modos de vida y las costumbres de las tribus peninsulares ya que además de la integración política y administrativa del territorio en la maquinaria del estado romano, se produciría una integración de tipo cultural. En Baena, este proceso se advierte de forma especial en el yacimiento de Torreparedones, donde las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz una ciudad –posiblemente la Ituci Virtus Iulia citada por Plinio- que alcanzó la condición de colonia o municipio durante su época de mayor esplendor en el siglo I d.C.

El foro descubierto, ubicado junto al mercado en la zona más noble de la ciudad, representa uno de los mejores ejemplos conocidos de la arquitectura romana de época imperial. La plaza estuvo decorada con grandes esculturas, de las que se conservan una thoracata o representación militar del emperador, un busto del emperador Claudio y dos representaciones (un togado y una escultura femenina) de personajes de la familia imperial. Los últimos hallazgos escultóricos se han realizado en la zona de la curia (varias esculturas sedentes y un retrato de Augusto).

En el término baenense se ubicaron otros importantes núcleos urbanos en época romana: Iponoba (Cerro del Minguillar) y el Municipio Contributo Ipscense, luego Respublica (Cerro de la Aldea, junto al Cortijo de Izcar). De ellos se sabe que obtuvieron el estatuto de municipio con el emperador Vespasiano. El Museo cuenta con algunas réplicas de las esculturas halladas a principios del siglo XX por Francisco Valverde y Perales, entre las que destaca la pertenecientes a la emperatriz Livia.

 

 

PLANTA PRIMERA

 

Sala IV. Roma.

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III.1. Gabinete Numismático. La colección numismática del museo está compuesta por más de 2.000 monedas, que abarcanacuñaciones de un importante periodo del Imperio Romano. 
También se exponen otras monedas medievales, árabes,... además de las piezas ibéricas que se muestran en la Sala I.

III.2. Arquitectura de Roma.

En la sala se exhiben diversos elementos constructivos, fragmentos de las arquitecturas desaparecidas. Capiteles y basas de columnas y otros restos.

 

Sala V.

La Romanización.

A lo largo de los siglos de dominio romano sobre las provincias de Hispania, las costumbres, lareligión, las leyes y en general el modo de vida de Roma, se impuso con muchísima fuerza en la población indígena. En esta sala se documenta la existencia de varias urnas de incineración pertenecientes a miembros de la familia Pompeya, procedentes de Torreparedones. Se recrea un Columbario con piezas originales, procedentes de los ritos funerarios utilizados en el mundo romano.

Además de esas urnas de incineración, la sala contiene una colección de objetos cerámicos de época romana, entre los que destacan las piezas de terra sigillata, lucernas, terracotas, vidrio, etc. Se muestran elementos metálicos vasos, botones, fíbulas, amuletos fálicos, pequeñas figuras de bronce, apliques decorativos, etc.... La sala también presenta instrumentos procedentes de las factorías agrícolas romanas: molinos de cereal y de aceite y herramientas agrícolas.

 

Sala VI. Exposiciones temáticas.

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PLANTA SEGUNDA

Sala VII. La Edad Media.

 

VII. 1. El mundo Hispano Visigodo. La Antigüedad Tardía queda representada por diversos materiales de época visigoda (placas decoradas a molde, hebillas de cinturón y jarras cerámicas de ambiente funerario). Las escasas noticias que se tienen de los restos de este período se refieren sobre todo a la actividad que desarrolló la Iglesia. En Baena este cristianismo se evidenció en las iglesias rurales de lugares como Izcar y Cerro de los Molinillos. En el primer caso hay que citar el famoso Crismón, hallado en el interior de una tumba, que constituye una de las mejores representaciones del monograma de Cristo.

VII. 2. El periodo Musulmán. Las primeras noticias de Baena en la Alta Edad Media datan del año 899 con motivo de la rebelión de Omar ben Hafsun, año en el que se apoderó del lugar como paso previo a la conquista de Córdoba. Aquella Baena árabe se denominó Bayyana. La sala aloja diversos objetos domésticos de esa época y cerámica.

VII. 3. Edad Moderna y Contemporánea. Se exponen algunos escudos de la localidad, como el del Municipio.

 

Sala VIII. Juan Alfonso de Baena.

 

Ofrece algunos documentos fundamentales del Municipio, junto a la galería de personajes de Baena, entre los que destacan, por la grandeza y la importancia de sus obras, Juan Alfonso de Baena y José Amador de los Ríos. Una de las joyas de la sala es el primer facsímil en color del Cancionero de Baena, realizado exclusivamente para su estudio y exhibición en este museo.

 

Sala IX. Exposiciones Temporales.

 

Principales colecciones del Museo

 

2.1- Los leones íberos
Los iberos fueron excelentes artistas y plasmaron sus obras en diversos soportes, de entre los que destaca la piedra. Dentro de la plástica en piedra llama la atención la extraordinaria serie de esculturas de animales dispersas por la geografía peninsular, con una especial incidencia en el Levante y Sur peninsular, destacando en esta última zona las provincias de Córdoba y Jaén. Las especies animales que representaron fueron muy diversas, tanto animales reales como fantásticos, aunque se aprecia una predilección por algunos de ellos. Entre los animales reales destacan los leones, seguidos por los toros, caballos, ciervos, lobos, etc. y entre los fantásticos encontramos sirenas, esfinges, grifos, etc.

 

Estas esculturas de animales deben ponerse en estrecha relación con el mundo funerario ibérico pues la mayoría de las figuras zoomorfas exentas se vienen considerando como uno de los elementos más significativos de los llamados pilares-estela, que ocupan el segundo lugar en importancia en la tipología de enterramientos establecida para la época ibérica tras los monumentos turriformes.

Respecto del significado de estos animales, asumida su vinculación con el mundo funerario, no plantea serias dificultades entre los investigadores, sobre todo, en lo que a los leones se refiere, que cuentan con una conocida tradición en todo el Mediterráneo como guardianes -de la ciudad, del templo o de la sepultura-. Es aceptado por todos el carácter apotropaico, profiláctico y mágico del león, cuyo oficio primordial era el de velar por el reposo de los muertos y salvar sus restos de las violaciones de hombres y animales. Su postura amenazadora lo confirma en su labor de disuasión para el enemigo o lo maligno.  La colección está formada por cuatro piezas (dos originales y dos réplicas)

 

León del Cerro del Minguillar (original)
Esta escultura exenta que se encontró de forma casual en las inmediaciones del Cerro del Minguillar corresponde a un felino echado al que le faltan totalmente las patas desde las rodillas, presentando fragmentada la parte del centro y la derecha del hocico. Sin duda, la parte más representativa y en la que el artista ha puesto su mayor atención es la cabeza. El animal presenta las fauces abiertas y en losmuseoleonalaterales muestra los dientes. Aunque parte de la boca está perdida debemos imaginárnoslo con grandes incisivos y con la lengua colgada. Los ojos son almendrados y se señalan por un reborde sobresaliente, de sección apuntada. Las orejas, lanceoladas y dirigidas hacia atrás, se pegan al volumen de la cabeza y parten de una especie de protuberancia o mechón con tres incisiones. Al haber sido trabajadas por dentro los salientes presentan una clara sección triangular apuntada.

 

La melena es la parte más cuidada y en la que el artista da rienda suelta a su imaginación. La decoración se ha realizado mediante incisiones con un buril quedando muy plana. Parte de un nódulo o lazo, entre los lóbulos de las orejas y se convierte en un tema de escamas imbricadas bajo ellas para pasar a tres franjas donde el escultor combina curvas y rectas de modo anárquico pero lleno de movilidad. La composición está enmarcada en ambos laterales, por dos bandas de líneas paralelas, y entre ellas otras hilera de haces de paralelas divergentes. El resto del cuerpo es mucho más simple, menos cuidado. En la garra parecen simularse unas estilizadas uñas en forma de dos ovas. La cola se esconde entre las patas, apareciendo después enroscada sobre el flanco derecho trasero.

El artista no ha inventado un modelo sino que parte de premisas y esquemas preconcebidos, pero a la vez que combina elementos captados con singular agudeza da rienda suelta a su fantasía en lo que al tema decorativo se refiere, introduciendo detalles propios. No existe nada en la labra que ponga de manifiesto un modelado naturalista pues lo que al escultor le interesa representar en la piedra no es un león tal cual (en realidad los artistas iberos nunca vieron un león porque dicho animal nunca ha existido en la península ibérica) sino magnífico guardián de tumbas, es decir, un símbolo y no una forma. Debe fecharse hacia el siglo V a.C.

 

León del Cerro de Molinillos (original)
Esta escultura de felino es similar al otro del Museo de Bellas Artes, tanto en lo que se refiere a su iconografía como a su cronología, aunque en este caso el animal gira la cabeza hacia el lado izquierdo, de manera que podría intuirse que ambas piezas formaron parte de un mismo monumento, probablemente, de carácter funerario. El animal está echado sobre sus patas y se apoya en un escabel de unos 10 cm. que disminuye de grosor desde la parte delantera hasta la trasera donde casi se confunde con las patas.

 

El costado derecho apenas está desbastado lo que indica que por este lado estuvo adosado a algún monumento. Como se ha dicho, gira la cabeza hacia la derecha y tiene la boca entreabierta dejando ver la dentadura. La lengua cae sobre la mandíbula inferior, aunque no es tan larga como se ve en el otro león. Los ojos son grandes y circulares con el interior vaciado para insertarle una pieza de otro material. La nariz es larga, bien resaltada, con los orificios nasales circulares; varias líneas incisas y curvas indican las arrugas  que se forman cuando el animal abre con fiereza la boca. La parte superior de la cabeza no se conserva pues se completaba con otras pieza que se ha perdido; en efecto, la parte posterior de la cabeza presenta una acusada inclinación hacia abajo con un rebaje en forma de + de 9 cm. de lontigud y 3 cm. de profundidad, para recibir una grapa de plomo; en la frente se advierte parte de otro rebaje similar con restos incluso de otra grapa de plomo.

La melena consta de mechones apuntados e imbricados entre sí, y se extiende por el arranque de los brazos y parte del dorso. Este pelaje es muy parecido al que tiene el otro león, aunque está menos resaltado. Las patas son delgadas y largas, con dedos curvos separados por vaciado. Las garras están bien indicadas con las falanges resaltadas. La parte posterior está en parte vaciada lo que permite ver la cola bajo el vientre, que se dobla terminando en una sencilla decoración a base de incisiones cortas y paralelas. Debe fecharse hacia los siglos III-II a.C.

 

León del Cerro del Minguillar (réplica)
Este león, cuyo original se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, es una réplica realizada en 1999 por el artista baenense D. Francisco Ariza Arcas. Representa a un león echado, con la boca entreabierta de la que cae la lengua sobre la mandíbula inferior. Las orejas son acorazonadas y están pegadas a la cabeza, dejando su lóbulo interno surcado por incisiones. El cuello es liso, sin indicación de la melena. Las patas son delgadas y terminan en garras con dedos finos y curvos, corriendo la cola entre las nalgas.

 

Al igual que el resto de felinos ibéricos, formaría parte de la necrópolis ibérica en la que se enterraron los habitantes del Cerro del Minguillar. En concreto, formaría parte integrante de la decoración de una tumba correspondiente a un personaje importante, quizás un destacado guerrero o un miembro de la aristocracia local. Probablemente, el tipo de tumba al que perteneció este león debió ser un pilar-estela, consistente en un pilar y un capitel con moldura en forma de gola, más o menos compleja, que se decoraba en ocasiones, y sobre el cual se colocaba una escultura zoomorfa exenta. Su cronología se puede situar en el siglo V a.C.

 

León del Cerro de Molinillos (réplica)
Escultura exenta, en caliza blanco-amarillenta, que representa a un felino recostado. Se trata de una copia fiel cuyo original se conserva en el Museo de Bellas Artes de Córdoba y fue hallado junto a la loba que también se expone en esta misma sala. Su plano de visión preferente es el derecho, al que vuelve la cabeza. Su boca está entreabierta, dejando ver la lengua y las piezas dentarias, de colmillos apuntados. Pequeños orificios enmarcados por surcos ocupan la zona de los bigotes. Los ojos, grandes y ovalados, presentan el iris vaciado. Las orejas son redondeadas y están erguidas, constando la melena de mechones curvos e imbricados entre si y ocupando el arranque de los brazos y todo el dorso. Los miembros anteriores se han perdido, pero los posteriores son de patas delgadas y largas, con dedos curvos separados por vaciado. La cola termina junto al bajo vientre. Es posible que formara pareja con otra escultura de felino hallada en el mismo lugar y año, que se conserva en esta misma sala. Su finalidad era funeraria, para ahuyentar los malos espíritus y preservar el alma del difunto. Debe fecharse hacia los siglos III-II a.C.

 

2.2 Los exvotos de Torreparedones

La religión ibérica ofrecía un rico y complejo ritual del que sólo quedan contados vestigios.  Las referencias escritas aseguran que los iberos practicaban la adivinación y los sacrificios. La arqueología documenta la existencia de ofrendas de perfumes, libaciones y exvotos, e incluso complejos rituales como los que ofrecen las pinturas de algunas cerámicas. En la vertiente popular fue una religiosidad pragmática, ya que el devoto lo que buscaba ante la divinidad era una utilidad práctica, normalmente la curación de un miembro enfermo del cuerpo, jugando el agua un papel preeminente en las ceremonias y ritos culturales.

Hay que mencionar la existencia de lugares y bosques sagrados, y de una importante arquitrectura templal destinada a dar cobijo a la  imagen de la divinidad. Destaca el templo de Torreparedones, donde se adoró a una diosa, ya romanizada, la Dea Caelestis, a la que se ofrendaron durante siglos multitud de exvotos de piedra.

 

Los exvotos antropomorfos 
Etimológicamente, el término ex-voto significa ofrenda hecha a los seres sobrenaturales en cumplimiento de una promesa. Hoy día se entiende como una ofrenda que se materializa en un objeto, y que para definirse como tal debe reunir unos rasgos, que quizás también museoexvotostuvoen la Antigüedad: debe ser público, dando a conocer el favor recibido por la acción benefactora del ser sobrenatural, por lo cual es siempre ofrecido para ser expuesto y conocido públicamente junto a las imágenes benefactoras, bien en sus altares, camarines, paredes de ermitas, etc. Tiene siempre una intención divulgadora de los poderes y eficacia de los seres sobrenaturales, ya que los exvotos dan testimonio y perpetúan la memoria del favor otorgado.

 

Para comprender significado de los exvotos antropomorfos de Torreparedones sólo hay que fijarse en el actual fenómeno exvotista, pues el exvoto constituye en sí uno de los aspectos que mejor definen la religiosidad popular, definida por finalidad eminentemente práctica. Uno de los componentes básicos de la religiosidad popular es que tiende a satisfacer, sobre todo, ciertas necesidades primarias del hombre; si estas no encuentran una respuesta satisfactoria en la sociedad que le rodea, se acude a la religión, a la divinidad para solicitar su ayuda. Es entonces cuando surge la promesa y, por consiguiente, el exvoto. Si el favor pedido se recibe, el solicitante cumplirá lo prometido: acudir de rodillas al lugar donde se venera la divinidad, ir descalzo en la procesión, o cualquier otra forma de sacrificio. Pero si la ofrenda es de un objeto material, de carácter perdurable, entonces tenemos el exvoto.

En Torreparedones la mayor parte de los más de 350 exvotos recuperados representan a figuras humanas, tanto masculinas, como femeninas, estas últimas en mayor proporción. Pueden estar estantes o sedentes, vestidas o desnudas y portan diversos objetos, de entre los que sobresale el vaso, con el que presumiblemente realizarían libaciones. Son de pequeño tamaño y están tallados en piedras calizas-areniscas locales muy fáciles de trabajar. Destacan por su esquematismo y aspecto tosco, con rasgos faciales apenas insinuados, aunque conviene recordar que tenían un valor más simbólico que artístico. Las figuras sedentes deben representar, más que personajes de alto rango social o divinidades, a fieles aquejados de enfermedades en las piernas que estarían, por ello, sentados ante la divinidad en el momento mismo  en que solicitaban su curación. Por su parte, los exvotos que representan a mujeres grávidas serían el reflejo de uno los favores más frecuentemente solicitados: un parto sin problemas.

El fenómeno exvotista se caracteriza por su perduración en el tiempo y se ha mantenido con el mismo significado desde sus mismos orígenes hasta nuestros días, aunque con algunas diferencias tales como el material en que están fabricados, el nombre de la divinidad venerada, etc. De hecho, en Andalucía, considerada como la “tierra de María por excelencia”, existen decenas y decenas de ermitas y santuarios a los que acude el pueblo para implorar la protección y ayuda de la Virgen, o de algún santo, y en los que es fácil encontrar numerosos exvotos (brazos y piernas de plástico, cera o metal, fotografías de las personas curadas, etc.).

 

Los exvotos anatómicos
Los llamados exvotos anatómicos son aquellos que reproducen partes del cuerpo y están presentes en la mayoría de los santuarios antiguos del Mediterráneo, incluidos algunos lugares de culto ibéricos como El Cigarralejo, Castellar de Santisteban, Nuestra Señora de La Luz o Collado de los Jardines y también en casi todos los lugares de culto actuales. En Córdoba estos exvotos los encontramos tanto en Ategua como en el Cerro del Minguillar y en Torreparedones, lugar éste último donde se cuentan por decenas, con la particularidad de que en estos tres yacimientos representan siempre una misma parte del cuerpo humano, las piernas, por lo que es lícito hablar de una cierta “especialización” de este santuario.

 

Estos exvotos anatómicos, cuyo carácter industrial parece evidente, son de pequeño tamaño y tan esquemáticos que, en ocasiones, apenas recuerdan el miembro del cuerpo que representan. Las piernas están talladas siguiendo un mismo esquema: una profunda incisión recorre en sentido vertical la pieza quedando divida en dos mitades iguales para diferenciar así las dos piernas; en la parte inferior se ven los pies y a veces se insinúan los tobillos y las uñas.

Aunque en ocasiones, estos exvotos se han relacionado como ofrendas de un viaje exitoso (pro itu et reditu) ya que a Caelestis se la considera como protectora de los caminantes. Pero es más probable, que en Torreparedones estos exvotos sean realmente miembros del cuerpo sanados, ya que podemos encontrar ambos pies, o sólo uno, ya sea el derecho o el izquierdo. En estos exvotos quedaría reflejado el pragmatismo de la religiosidad ibérica pues lo que el fiel buscaba, básicamente, era una utilidad práctica, utilidad que en este caso quedaría materializada en la curación de una parte enferma del cuerpo. Por ello, deben considerarse como ofrendas o regalos depositados en el santuario y dedicados a la divinidad en acción de gracias o en cumplimiento de una promesa por haberlos sanado de una enfermedad.

En esta idea juega un papel decisivo el agua en la que valor mágico y virtudes curativas están unidas al igual que en los santuarios sardos y bereberes donde constituye un factor vital como elemento terapéutico y garantía de protección divina. El agua está presente en el santuario de Torreparedones a modo fuentes manantiales como la Fuente de la Romana que aparte de abastecer diariamente a la población, debió de haber jugado un papel importante en la vida del santuario. Los análisis químicos han demostrado que el agua que brota de las entrañas del cerro donde se asentó la milenaria ciudad es de carácter mineromedicinal, es decir, que posee ciertas propiedades terapéuticas.

 


2.3 Las esculturas romanas de Torreparedones

 

El foro descubierto en Torreparedones, ubicado junto al mercado en la zona más noble de la ciudad, representa uno de los mejores ejemplos conocidos de la arquitectura romana de época imperial. La plaza forense estuvo decorada por diversas esculturas, cuyos originales están expuestos en este Museo, configurando una colección de gran valor:

 

Escultura thoracata
Estatua acéfala tallada en mármol blanco que fue hallada durante las excavaciones realizadas en Torreparedones en la zona del foro durante 2010. La pieza ha perdido además las piernas hasta la parte superior de la rodilla, el brazo izquierdo y el antebrazo derecho. Se conserva parte de la pierna izquierda. Representa a un personaje masculino con el paludamentum sobre su hombro izquierdo que se recogía en su extremo por el desaparecido antebrazo.

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Porta la coraza que se decora en su parte superior con la cabeza de Medusa y en la parte central con un motivo axial, como es normal en este tipo de elementos: dos Victorias enfrentadas con un thymiaterion en el centro, bajo el cual hay una figura femenina, tendida sobre el manto y cubierta por éste en la mitad inferior de su cuerpo. Las Victorias tocan el thymiaterion con una mano, y con la otra sostienen una espada y lo que parece ser un yelmo. La simetría no se consigue porque a la izquierda del grupo aparece una pequeña figura alada que porta un vexilium en la mano derecha y un escudo en la izquierda. Por debajo de la coraza, dos filas de pteryges con motivos típicos de estos elementos: palmetas, medusas, cabezas de felinos y escudos cruzados. Por debajo, una sola banda de launas que terminan con el extremo inferior de la túnica ocolobium que viste el personaje bajo la coraza. Bajo el brazo izquierdo de la figura y a la altura de las launas, un taco marmóreo indicaría la presencia de la espada. De la pierna izquierda se conserva el pie calzado con una bota de piel abierta por delante como sandalia y atada en la parte frontal. Estaría hecha de cuero rojo y forrada con la piel de cachorros de león, de los que la cabeza y las piernas se usan como lengüetas que sobresalen en el borde superior. La bota se sujeta a la pantorrilla mediante aros metálicos abiertos, cuyos bordes podrían atarse con una cuerda.

El personaje está en una posición de ad locutio bien conocida en este tipo de piezas, con el brazo derecho levantado arengando a los soldados, y apoyado sobre la pierna izquierda, quedando la derecha semiflexionada. Esculturas similares las encontramos en Montoro, otra de la colección Loring en Málaga e Itálica. Llama la atención que el elemento ornamental central de nuestra pieza cuenta con una gran representación en el periodo que va del final de la dinastía flavia hasta, incluido, el principado de Trajano.

Estas esculturas con coraza que representaron al emperador en su papel de comandante supremo de las legiones ejercieron, junto a las estatuas togadas y a las de carácter ideal, un importante papel en el ámbito de la propaganda del poder imperial desde época de Augusto. La pieza se puede fechar en la segunda mitad del siglo I d.C.

 

Retrato de Claudio 
Cabeza de tamaño natural, labrada en mármol blanco, que representa al emperador Claudio. Se encontró en la zona del foro de Torreparedones durante la excavación arqueológica de 2009. Le falta la nariz y tiene dañada su zona lateral, la barbilla y parte del cabello. museoclaudioDel cabello sólo se conservan los mechones del flequillo que le llegan hasta detrás de la oreja; el resto de la cabeza no ha sido trabajado y se aprecian dos orificios rectangulares en la zona superior y otros mucho más pequeños y circulares en cada lado con restos de metal que servirían con toda probabilidad, para insertar una corona. La frente está surcada por dos arrugas horizontales, más profunda la inferior, de la que nace otra vertical hasta el punto donde comienza la nariz. La mitad inferior de la frente es más abultada que la superior. Dos mechones laterales se ubican justo encima de las orejas. 
El cuello es ancho y está fragmentado, detalle que nos permite saber que se trata de una pieza para ser embutida aparte. Algunas características de la pieza podrían indicar, que se trata de una reelaboración sobre un retrato anterior posiblemente de Calígula que sufriódamnatio memoriae, tal y como sucede en otras piezas de la península ibérica.
Circunstancia peculiar es el trabajo técnico realizado en el cráneo, que consiste en abrir dos orificios rectangulares de dirección divergente respecto al eje y dos o tres pequeños orificios (en los que se aprecian restos de metal) en los laterales, justo al lado de las orejas; el que dichos trabajos sirvan para colocar una corona parece estar fuera de dudas, corona que provocaría la eliminación de los mechones en este lado de la cabeza para conseguir un mejor ensamblaje de la pieza. Este retrato del emperador Claudio se suma a los cuatro que ya eran conocidos en la península ibérica: CordubaTarracoBilbilis y Alcaçer do Sal.
Claudio fue el cuarto emperador romano de la dinastía julio-claudia y gobernó desde el año41 d.C. hasta su muerte en el año 54 d.C. Nacido en Lugdunum, en la Galia, fue el primer emperador romano nacido fuera de la península itálica. Sus padres fueron Nerón Claudio DrusoAntonia. A su muerte fue divinizado por su sucesor Nerón.

 

 

Escultura togada de Tiberio

Escultura tallada en mármol blanco que representa a un personaje masculino, (probablemente Tiberio) portando la toga, símbolo del status ciudadano. Se encontró en la zona del foro de Torreparedones durante la excavación arqueológica de 2009. Le falta la cabeza, los brazos y parte de los pies. La pieza se sostiene en el pie izquierdo, estando el derecho flexionado y apoyado en el pie. La toga cubre todo el cuerpo hasta los tobillos, donde se aprecia la lacinia. El balteus es ancho y horizontal, sobre el que se destaca el umbo en forma de U. El sinus no alcanza la rodilla derecha. Los pies de la pieza van calzados con el calceuscompuesto por dos tiras de cuero que se cruzan en el empeine del pie y que responde tanto al tipo de calceus senatorius como al patricius. Los pliegues tienen una notable profundidad y una técnica esmerada.

Las características técnicas avalan la pertenecía de este togado al periodo central del reinado de la dinastía julio-claudia, seguramente en las postrimerías del principado de Tiberio o ya en los inicios del de Claudio. Efectivamente, observamos el aspecto cerrado y compacto de la pieza pero también la profundidad en la labra de algunos pliegues, lo que implica ya el uso del trépano.

En Hispania contamos con algunos paralelos de muy parecidas características: es el togado capite velato encontrado en la curia de Carthago Nova, o el togado aparecido en el teatro de Tarraco, que coincide con el de Torreparedones, incluso en el pie de apoyo y en la mayor profundidad de pliegues. Pero el paralelo más cercano procede de Iponuba, ciudad romana localizada en el mismo término municipal de Baena. La cronología de este togado se puede fijar en los inicios del principado de Claudio. El Augusto de Via Labicana fue el modelo para muchos de los togados del periodo julio-claudio; aquellos casos que no siguen dicho paradigma (por ejemplo este togado que pondera el peso en pierna distinta) son mucho menos representados.

Tiberio gobernó desde el año 14 d.C. al 37 d.C. y fue el segundo emperador perteneciente a la dinastía julio-claudia. Era hijo de Tiberio Claudio Nerón y de Livia.

 

Escultura icónica femenina
Escultura femenina vestida que está muy dañada en su hombro izquierdo, desaparecido en su totalidad junto al pecho. Tampoco se conserva el antebrazo derecho y las dos manos. También dañado el soporte de la pieza. Se encontró en la zona del foro de Torreparedones durante la excavación arqueológica de 2009.

 

La figura viste la calasis, observable debajo del cuello de la figura y la stola, encima de la que se coloca el manto o palla que cubre casi la totalidad de la figura a excepción del pecho y el pie derechos. El manto llegaría hasta el hombro izquierdo, hoy desaparecido y se recogería en el brazo de donde caería hasta llegar a la altura del pie. Se apoya en la pierna  izquierda, dejando flexionada la derecha. Va calzada con los calcei muliebris, un tipo de calzado fabricado en cuero que se adapta perfectamente a la anatomía del pie. El cuerpo se realiza a partir de un bloque paralelepípedo de mármol. La zona trasera del cuerpo sólo está abocetada.

La representación de figuras femeninas con los trajes típicos de las matronas romanas o con ropajes de corte greco-helenístico es normal en ámbito público y privado a partir del periodo republicano. En concreto, el tipo al que pertenece la figura ahora comentada es el tipo Koré, cuyo prototipo se remonta a finales del siglo IV a.C., conociéndose ejemplos del mismo hasta el siglo III de nuestra era, siendo muy popular en ámbito hispano, donde se reprodujo en gran número desde época pre-augustea hasta el periodo adrianeo.

Característica de la pieza es el que, aunque el manto se pega al cuerpo desde el pecho para abajo, sin embargo no marca tan bien la anatomía en el vientre como en la pierna doblada. La visualización de detalles anatómicos como el ombligo es normal en otros ejemplos hispanos como, por ejemplo, en un paralelo procedente del templo de Diana en Mérida. Otros paralelos interesantes los vemos en una escultura del Museo Arqueológico de Córdoba, otra pieza procedente de Segóbriga y una escultura del tipo Themis de Ramnunte procedente de la basílica de Tarragona. Su cronología se puede fijar en época claudia.

Livia Drusa Augusta, también conocida como Livia Drusila o Julia Augusta (57 a. C.29 d.C.) fue la tercera esposa de Augusto. Se casó en primeras nupcias con Tiberio Claudio Nerón con quien tuvo dos hijos: Tiberio Claudio Nerón, futuro emperador, y Druso. Fue abuela de GermánicoClaudio, bisabuela deCalígulaAgripina la Menor y tatarabuela de Nerón. Fue deificada por Claudio en el año 42 d.C. y recibió el título de Augusta.

 

2.4 Monedas íberas y romanas

 

La colección numismática del Museo incluye una amplia representación de monedas íberas, acuñadas en diferentes cecas o ciudades, así como una espectacular colección romana, con más de 2.000 monedas de todos los periodos históricos, desde la República hasta el Bajo Imperio.

 

Más información:
Dirección: Casa de la Tercia. C/ Santo Domingo Henares, 5
Teléfono: 957 67 17 57
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Descárgate el folleto del museo

 

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